Si estás organizando un viaje por Europa, es probable que confíes en la Tarjeta Sanitaria Europea (TSE) para cualquier imprevisto de salud. Pero, ¿sabías que tiene importantes limitaciones?
Un caso real: cuando la TSE no fue suficiente
Imagina el caso de una persona que organizó unas vacaciones perfectas en Italia con su familia. Lo tenía todo: vuelos, hoteles, excursiones… y su Tarjeta Sanitaria Europea. Pensaba que con eso era suficiente.
Pero en Florencia, una caída en las escaleras de la Galería Uffizi cambió sus planes. Se fracturó el brazo y, aunque la sanidad pública italiana podía atenderle, la espera era de semanas. Un centro privado le ofrecía asistencia inmediata, pero el coste ascendía a 2.500 euros.
¿La alternativa? Regresar a España con el brazo roto, lo que suponía reprogramar vuelos, gestionar un traslado médico y asumir más gastos imprevistos.
Situaciones como esta ocurren más de lo que imaginas.
Lo que la Tarjeta Sanitaria Europea NO cubre
Aunque la TSE es útil, no sustituye un seguro de viaje. Estas son algunas de sus limitaciones:
✅ Solo cubre la sanidad pública del país que visitas, con las mismas condiciones que sus ciudadanos. Si hay copagos o costes extra, los pagas tú.
✅ No incluye repatriación sanitaria, un gasto que puede ser muy elevado en caso de emergencia.
✅ No cubre cancelaciones o cambios de viaje por enfermedad o accidente.
✅ No cubre atención en hospitales privados, donde muchas veces la asistencia es más rápida.
✅ No protege ante pérdida o robo de equipaje.
Un seguro de viaje: tranquilidad total
En Susavila, contamos con seguros de viaje a medida, con cobertura médica, repatriación, traslados, cancelaciones y asistencia integral.
Para que te hagas una idea, este cliente habría tenido toda la protección necesaria durante sus 15 días en Italia.
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